viernes, 31 de julio de 2015

Diario de excavaciones. Bílbilis, día 18 (la tarde, por MMB)

Esta tarde del jueves "hace día de orage" como dicen los huermedinos viejos, como ven un galicismo con todas las de la ley. Los aragoneses decimos "hace nublo" y los tradicionales y mas educados y correctos, dirían, el tiempo amenaza lluvia, tenemos unas nubes sobre la ciudad que no presagian nada bueno.
Aparte de cuestiones semánticas, la visita de la TV Aragón ha sido satisfactoria y tras el monte ha venido la filmación en el laboratorio con los piezas recién aparecidas ya limpitas, etiquetadas y embolsadas, algunas incluso comenzadas a pegar y restaurar, somos así de pulcros y ordenados. El diario de excavación las recoge puntualmente y los inventarios también, luego vendrá la sigla definitiva, su fotografía y ficha individual si lo merecen, su paso a manos cuidadosas de restauración si hay dineretes, por aquello de que "con dineretes chufletes" y mas tarde a una vitrina en el museo si procede, estudio publicación, etc.
A los periodistas gráficos les hemos explicado todo eso porque la imagen mas extendida de que los arqueólogos e investigadores conexos que de vez en cuando entran en estas cosas y desde luego los legos, piensan que esto de las excavaciones es tirarse al monte como posesos, con pico, pala carretillo y ¡Hala, a sacar cosas sin talento!. Nada mas contrario a la realidad.
Somos (los arqueólogos y aprendices de ello) gente bastante paciente poco aficionados a la búsqueda del objeto porqué si, nos interesa su historia su contexto, lo que dicen y lo que no dicen, pero que nosotros les podemos extraer con paciencia, conocimiento y oficio.
Como todo, requiere de profesionalidad y lo mejor es enemigo de lo bueno y las prisas son siempre malas consejeras. Nada mas penoso que una excavación arqueológica desordenada con pinta de campo de batalla con agujeros por aquí y por allá porque se ha ido en pos del hallazgo y no a esperar que el hallazgo se produzcas naturalmente, fruto de la metodología y las técnicas, como debe ser.
Nuestras excavaciones, pronto vamos a por el medio siglo con una misma dirección y equipos que se van sucediendo, solapándose unos a otros, son de esas en las que el tiempo se mide en realidades científicas no en hallazgos espectaculares. Por supuesto que los hay, como no, porque las cosas están ahí y unas veces se han conservado y otras no. Además en caso contrario la satisfacción de nuestros políticos y gestores se vería muy mermada y el interés de los lectores también, porque....a confesarse tocan...todos somos un poco fetichistas y si aparece una buena escultura, una vasija completa, un amasijo de pinturas o cualquiera de esas cosas que merecen un titular, nos ponemos mas contento que unas pascuas y nos fotografiamos con ella, pero la mayor parte de las veces ocurre lo habitual, mas tierra, mas huesos, mas fragmentos de cerámica, mas.......información científica para seguir enhebrando el hilo con el que coser los retazos de historia que son los que sirven para escribir la HISTORIA de verdad, no la de las anécdotas pasajeras, que son flor de un día.
Hoy ha sido un buen día de trabajo, las muñecas se resienten y empiezan a aparecer algunas muñequeras, los tobillos, canillas y muslos tienen las marcas azuladas que presagian algunos moratones, y el cansancio asoma a los ojos, pero tras la paella del medio día (arroz con carnes) que no estaba mal pero no pasará a los anales de la gastronomía, una siesta reparadora y a limpiar de nuevo.
Este codirector los ha dejado en esa faena y me he venido para el museo por si hay que ir corriendo a poner papeleras en las goteras que todavía no están resueltas en un edificio que nunca debió tenerlas porque es muy nuevo todavía. De momento la tarde aguanta, pero luego caerá, viene de tronada como decía antes, o tal vez no que esto es Calatayud y ya se sabe que el carácter es variable.
Cuando termine de escribir estas líneas y para no ser pesado volveré a dar una vuelta por las salas, por los almacenes y mas tarde recogeré, diré buenas tardes a los conserjes de turismo y del museo y les diré de nuevo que cuando salgan no conecten la alarma que lo haré yo, eso si antes me despediré de Augusto, Livia y su hijo Tiberio. Que quieren que les diga, ellos son los verdaderos propietarios del lugar porqué fundaron Bilbilis en el caso de Augusto como municipio romano o pagaron las primeras facturas como Tiberio, que era buen administrador con la ayuda de un tal Emilio que por decisión testamentaria pagó una parte del foro y algo mas, o un Lucio que también estaba en esas y eran gente con propiedades en Bilbilis y con buenos dineros al parecer porque las obras de adecuación del foro, del teatro o de otros monumentos no eran cosa baladí.
Luego nos incorporaremos al grupo que hay viene a Calatayud desde Huérmeda para una cena de fin de turno, que pagamos a escote en un restaurante bilbilitano que nos ofrece el menú del día a 9'50 €. Hubo otros tiempos en que podíamos invitar a los estudiantes a esta cena quincenal, pero ahora tampoco se puede y como ven no es tanto y además nos ahorramos una cena en la excavación, pero así están las cosas, para que luego digan que en la investigación no hay recortes... (De Guindos dixit).
Bueno, como solemos decir, mañana mas. (MMB)

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