jueves, 25 de agosto de 2016

FINALIZACIÓN DE LA X CAMPAÑA ARQUEOLÓGICA DE VALDEHERRERA

FINALIZACIÓN DE LA X CAMPAÑA ARQUEOLÓGICA EN LA CIUDAD CELTIBERO-REPUBLICANA DE VALDEHERRERA (Calatayud -Zaragoza).
Han finalizado los trabajos arqueológicos en Valdeherrera, ciudad destruida durante la segunda guerra celtibérica y vuelta a destruir, tras su reconstrucción, en las guerras sertorianas.
Bajo la dirección de los profesores de la Universidad de Zaragoza Manuel Martín-Bueno y Carlos Sáenz Preciado, junto a un equipo de 22 personas, los trabajos, de dos semanas de duración, se han centrado en las ínsulas II y V que han aportado nuevas novedades sobre el urbanismo de la ciudad, y especialmente sobre su ocupación posterior.
Uno de los objetivos que se planteaba la presente campaña era la delimitación de la maqbara musulmana del siglo IX localizada en la zona y que se extiende por la mayor parte de la Insula I, II y V. Pare ello se realizó un sondeo en la zona oriental de la parcela en la que se realizan las excavaciones, distante 70 m de la Insula II, documentándose la presencia de importantes estructuras urbana, así como enterramientos musulmanes, lo que nos permite establecer un cálculo aproximado de unos 300 inhumaciones (siempre y cuando se mantenga la misma densidad de tumbas que estamos documentado) lo que hace que se trate de una de las principales necrópolis islámicas del siglo IX en la península. Para saber más de esta necrópolis: https://www.academia.edu/5776690/La_necr%C3%B3polis_musulmana_de_Valdeherrera_Calatayud_Zaragoza_._nuevos_datos_cronol%C3%B3gicos_sobre_la_fundaci%C3%B3n_de_Calatayud

En cuanto al urbanismo de la ciudad, en la Insula II, las limitaciones espaciales de la zona excavada (la mayor parte de ella se localiza en la finca contigua) no corresponden a viviendas, sino más bien a zonas de almacenamiento. Tal vez nos encontremos con un horreum de grandes dimensiones, posiblemente público, lo que habrá que corroborar en campañas posteriores. Se ha delimitado el muro de cierre de su lateral oriental y parte de la calle que presente las mismas características del resto de viales conocidos: un pavimento de grava fuertemente apelmazada cuyo firme está ligeramente cóncavo para recoger mejor el agua y poder desalojarla sin problema.
En el interior de la ínsula se aprecia un importante expolio de materiales constructivos, lo que es habitual ya que este expolio está siempre relacionado con la presencia de enterramientos, al realizarse sus cubiertas con lajas de yeso procedentes de los sillares que conformaban los zócalos de los muros. En algunos casos las fosas de enterramiento perforan los pavimentos, y en otros se sitúan en las zanjas de cimentación de los muros, una vez extraídos los sillares que conforma el zócalo de los muros
Los pavimentos de los espacios son de mortero blanco cuyo estado de conservación es bastante desigual habiéndose perdido en algunas zonas por la apertura de las fosas de enterramiento. En esta campaña se han localizado 3 nuevos enterramientos lo que eleva su número a 100.
En la Insula V se aprecia la misma tónica de expolio de materiales constructivos delimitándose los muros a partir de sus cimentaciones realizadas con fragmentos irregulares de yeso con los que se rellenaron las zanjas de cimentación. Se ha localizado el cierre norte de la ínsula que se encontraba porticado, al igual que su fachada occidental, delimitándose el muro y uno de los soportes de pie que sustentaban la zona porticada. La ínsula se encuentra bastante alterada en comparación con las ínsulas I y II, apreciándose sobre los pavimentos de tierra algunas marcas de arado. De cualquier manera los espacios localizados son de grandes dimensiones, carentes de pavimentos, más allá de los de tierra apelmazada. La disposición de estos espacios no corresponden a viviendas, no hemos de olvidar el diseño canónico de éstas como se aprecia en la ínsula I, más bien parecen espacios interiores abiertos… solo la ampliación de la zona excavada permitirá ser más precisos.
La cronología de los materiales y los elementos monetales aparecidos (un as de las series tardías de Sekaiza, y un cuadrante de Titiakos (Tricio -La Rioja) nos presentan el horizonte ya conocidos de un núcleo urbano levantado tras la segunda guerra celtibérica y destruido durante las guerras sertorianas. Hay que destaca el hasllazgo de un as de Untikesken (Indika - Ampurias) (anverso Cabeza de Palas y reverso de Pegaso con laurea sobre grupa) perteneciente a las series de la primera mitad del siglo II tratándose de una perduración, procediendo de Valdeherrera I situada al norte de promontorio y destruida durante la segunda guerra celtibérica. Se trata de la acuñación más antigua de cuantas se han localizado hasta el momento en Valdeherrera.
Nos encontramos con un sitio arqueológico que presenta dos asentamientos celtibéricos (Valdeherrera I y Valdeherrera II) destruidas cada una de ellos en momentos históricos clave de la conquista y presencia romana en la celtiberia: la primera durante la segunda guerra celtibérica y la segunda en las guerras sertorianas, al ser una importante base sertoriana (no podemos olvidar la presencia de abundantes elementos monetales vinculados a cecas beronas, vasconas, e inclusos cuños para acuñar denarios de Bolskan). Su ubicación, en plena celtiberia, en la desembocadura del río Jiloca en el Jalón, le confiere una privilegiada situación al dominar un estratégico nudo de comunicaciones y controlar acceso al valle del Ebro y a la meseta, de ahí que la consideremos como unas de las principales bases de operaciones de Sertorio en la celtiberia tras el control que efectuó de estos territorios tras su enfrentamiento con Metelo en el entorno de Bilbilis (Estrabón III.4.13).

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